miércoles, 20 de julio de 2016

La escuela no te enseño algo importante.

hay algo que deberías saber.

Hoy me vino a la mente una historia que me ocurrió en una linda noche veraniega. Por fortuna la recordé por caprichos de la mente y no porque me sucedió algo parecido ya que  no fue muy agradable.
Sucedió que un día yo me encontraba en una farmacia. Una de esas grandes que ocupan toda una esquina y te atienden y cobran en varios pasos cual si fueran la AFIP. Obviamente a alguien de mi escasa suerte le iba a tocar el número 70 cuando recién iban por el 42. Así que me puse a dar vueltas por ahí buscando algo con que entretenerme. Sí, soy un niño que no tolera el aburrimiento y no, no tenía un libro conmigo, me hubiese encantado pero no lo tenía. Me reí de un par de nombres de medicamentos, mire las tinturas imaginando como me quedaría la cabeza con alguna de ellas y me probé todo los perfumes que podían, regalándole así a mi yo más “rata” una alegría.
Finalmente sucedió el singular evento. Fue cuando tenía uno de mis regateos con la balanza. Ella me decía 85 kg y yo le retrucaba 82 kg (esto ocurrió a mis tiernos veinte años aclaro). Todos se juntaron en un ala del lugar; me acerque a ver qué era lo que llamaba la atención. Una señora se encontraba en el piso desmayada. Se formó un barullo organizado entre todos los clientes del lugar, trataban de imponer que era lo mejor que se podía hacer por la salud de la señora.
Yo no tenía la menor idea de que hacer (no me enorgullece confesar que putie a la señora porque quería que me atiendan). Por suerte para ella se desvaneció en una farmacia. Que mejor lugar para tener un percance de salud ¿no?( Bueno tal vez mejor todavía es que te pase en un hospital pero se entiende). a los pocos minutos, un par de los empleados de la farmacia estaban atendiendo a la infortunada. solo fueron dos, calculo que los mas capacitados, los otros buscaban agua, llamaban al SAME y evitaban a los clientes que se creían médicos meter las narices. no recuerdo todo al pie de la letra, les debo todo el procedimiento de recupero de conciencia de la jubilada.
Todo lo acontecido solo me dejo una pregunta rondando la cabeza al salir de ahí, desapareció un tiempo y ahora volvió a mi memoria. Me pregunto ¿Qué hubiese hecho yo si hubiera sido el único para ayudar a la abuelita? Hasta el día de hoy no tengo respuesta. No hubiese hecho más que pedir ayuda a los gritos mientras llamaba una ambulancia que tardaría dos horas en llegar. Como mucho podría haber intentado algo completamente intuitivo que a la vista de cualquier médico me lo juzgaría como una negligencia. Los chicos de la farmacia contaban con algo importantísimo, sabían primeros auxilios. Algo que por lo que me dijeron no lleva más que una ínfima porción de tiempo aprender, al menos lo suficiente para salvar una vida.
¿Por qué no nos enseñaron esto en la escuela? Creo que habría sido un conocimiento útil para la vida. Tan útil como matemática, lengua, saber la constitución, tocar la canción de Titanic con la flauta dulce, etc., etc. No es que considero que deben sacar las clases de arte, música y demás. Pero así como se hacer un posa-pava con palitos de helado, creo que me serviría mucho poder salvarle la vida a un ser querido o a un anónimo que pasa por la calle.
  Repito, no quiero sacar profesores de las escuelas. El arte, la música, la gimnasia, etc. son asignaturas muy valoradas. Pero creo que deben enseñarles a los chicos primeros auxilios. Si no lo hacen porque piensan que los chicos no están preparados solo me permito indignarme por su ignorancia. Es la misma que está atrasando la llegada de la educación sexual a las clases. Los chicos, aunque les sorprenda, son más inteligentes de lo que creen, no los subestimen. Tal vez el día de mañana algún pibe de unos diesi algo les quite un pedazo de carne de la garganta con una maniobra Heimlich bien hecha. 


les dejo este video para que vayan aprendiendo un poco al menos. vale la pena saber esto.


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